Casas Bajas

El motivo de este escrito es dar a conocer un trabajo de catalogación que ha hecho el COACan en colaboración con la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria. Las conversaciones con la Consejería y la coordinación entre los dos estamentos, lo ha llevado la Secretaria del COACan, Mar Martínez, y no hay ninguna duda que ella tiene una buena parte del mérito de este trabajo, trabajo que espero continúe, puesto que esto no es más que inicio.

Con esta catalogación se trata de recuperar, es decir dar a conocer y si es posible proteger, la arquitectura civil de los siglos XIV XV y XVI, llamada gótica y que está compuesta por edificios pertenecientes a la tipología de Casa Baja. En este escrito explico lo que hemos hecho para recuperar los edificios puramente civiles, mejor dicho viviendas de esta época. Parece mentira que aún haya ejemplares de esta tipología y de esta época, pero los hay.

Existe mucha “Arquitectura” que está oculta en los núcleos rurales, entre otras construcciones incluso en el interior propiamente de las construcciones que forman el núcleo. Los elementos arquitectónicos que nos pueden dar información de su valor se hallan escondidos por otros más modernos que nos impiden su vista. A veces no podemos verlos porque estos elementos se han llevado a construcciones de reciente factura, así ventanas geminadas, arcos de acceso, apuntados o de medio punto, molduras de huecos…Sin embargo el hecho de que el campo se está despoblando, y apenas se rehabilitan casas en este medio rural y añadiendo que las más interesantes, para nosotros, no suelen ser las más vistosas, ha sido determinante para su conservación y lo cierto es que nos han llegado una serie de construcciones de esos siglos que merece la pena conocer, conservar y cuidar.

En el libro Casa y Aldea en Cantabria, de E. Ruiz de la Riva, en el apartado de los tipos y procesos arquitectónicos, habla de la casa llana y titula el párrafo, Casa en planta baja o “casa llana” y dice:

” El modelo de casa de piedra en planta baja o “casa llana”, constituye, junto con la casa de dos plantas y solana entre muros cortafuegos, las tipologías que más se repiten en la zona y, en este sentido, pueden considerarse como los modelos de casa rural característicos en estos valles y arquetipos locales por excelencia. Casa llana o Baja cuya altura no pasa de siete codos (3m)” y cita a L. Rucabado en su obra ” Arquitectura Montañesa” (Inédito) y continúa, “de ahí su nombre, rodeada de huerto y precedida de patio o corral , donde se encontraba el pozo los hórreos y…en las inmediaciones la era con su corral…”

Sea como fuere, las Casas Llanas o Bajas son generalmente casas de una sola planta construidas en los siglo XIV, XV y XVI. En este grupo entran las que se denominan “Casas bajas o casas góticas”.

En los diferentes tipos de hábitat, los métodos de construcción artesanal se consolidan en tradiciones que, como en Cantabria, continua hoy día coexistiendo con la construcción moderna. Las viviendas de una sola habitación de tradición romana se caracterizan por tener la cubierta de parhilera, que como se sabe son las cubiertas que se usaron en las casas hogares campesinas de origen romano. Sus elementos son: Unos muros de piedra portantes, la armadura de la cubierta es de madera y la cubierta del material disponible: Vegetal o mineral, podían ser cañas, paja, lastras, corteza… La hilera o cumbrera era una viga maciza, un tronco de árbol, que se apoya en los dos hastiales o piñones. Los pares o cabios, se apoyan en el muro exterior perimetral y en la hilera, sobre ellos se disponen la ripia que sostienen a la cobertura.

Estas casas de estilo simple, son el último eslabón de una evolución cuyo origen son las casas con planta elíptica y muros de materiales vegetales trenzados, aquí llamado ” Vergamazo” y cubiertas de vegetales sobre armaduras de parhilera.

Las cubiertas romanas de parhilera, constituye una sólida tradición constructiva hasta el siglo XIX, a partir del cual las mejoras en los métodos de cálculo y la aparición de nuevos materiales hace que se diversifiquen las cubiertas y se creen nuevas formas en función de sus necesidades estéticas y funcionales.

En el medio rural se han conservado, de una forma milagrosa, edificios del siglo XIV, XV y XVI, a los que llamamos Casas Bajas. Son viviendas unifamiliares, en algunos casos vinculadas a un camino, es el caso de las dos Casas Bajas localizadas en el Valle de Toranzo, una en Alceda en La Plaza de Postas y otra en San Martín de Toranzo a la vera del camino en un extremo, casi a las afueras, del pueblo. No sabemos si estaban vinculadas a un elemento productivo como un molino, una herrería, un puente, una barca… pues dada su antigüedad es difícil encontrar referencias de preexistencias en sus cercanías. No sería de extrañar que alguna de estas hubiera influido en la decisión de su asentamiento en ese sitio concreto. A este respecto hay que señalar que se dan dos formas de asentamiento, una urbana y otra aislada. La urbana se da con más frecuencia que la aislada. Se produce la localización de varias Casas Bajas en el mismo núcleo urbano. En el Valle de Cabuerniga se produce este tipo de localización en varios lugares, así en Carmona hay localizadas veintidós y diecinueve en San Pedro, en Terán cinco, en Valle siete y en Renedo cuatro. Pero esto no es lo normal, no suele haber tantas Casas Bajas por núcleo. Aunque es posible que la rápida transformación que han sufrido los núcleos rurales de Cantabria en la segunda mitad del XX, haya hecho que muchas de ellas se hayan transformado de tal manera que sean irreconocibles. En el catalogo que el COACan ha hecho, en colaboración con la Consejería de Cultura, de esta tipología de casas, los arquitectos/as que hemos realizado este trabajo, nos hemos encontrado a veces, que donde nos decía la información facilitada que había una Casa Baja, había una casa de aspecto actual, rehabilitada, que no tenía nada que ver con la Casa Baja que se suponía estaba en esa dirección. En Viérnoles, localicé dos Casa Bajas pareadas, una de las dos era irreconocible como tal tipología, si no hubiera sido por la que si apreciaba que lo era, las dos hubieran pasado desapercibidas.

La características de esta tipología son:

Cubierta de parhilera a dos aguas, que vierte sobre la fachada principal y sobre la trasera.

En cuanto al número de plantas suele ser, baja más el bajo cubierta, pero puede tener baja más una y el bajo cubierta. El acceso puede ser por pajareta. Por lo general en la fachada principal tiene ausencia de huecos, salvo la puerta , aunque puede tener alguna visera y/o alguna saetera. En los hastiales y fachada posterior es donde tienen los huecos. Los que se hicieron con la casa, los originales, son pequeños, generalmente de arco apuntado con dintel monolítico, alguno geminado, todos muy estrechos. Es curiosa la ausencia de chimenea, el humo del hogar sale libremente entre las tejas.

Por lo general, al cuerpo original de la vivienda, que es rectangular, se le añaden dos cuerpos a ambos lados de la fachada principal, con lo que se forma un espacio intermedio vacio, que se cubre prolongando la cubierta, dando lugar a un porche o soportal. Estos cuerpos añadidos tienen acceso al soportal y al interior de la casa. Suelen usarse como lugar para animales o para ampliar en un cuarto a la vivienda. En esta región a unos de estos aposentos en algunos sitios se le denomina “Cuarto del Peregrino”. La casa suele tener un corral o corralada en la parte anterior de ella.

La estructura en principio era de madera, es una estructura exenta, formada por pilares y vigas, estas no apoyan en los muros, solamente en las ampliaciones se puede ver cómo han sido alargadas y empotradas en estos. Esto parece que contradice la estructura indicada al principio de parhilera, pero la realidad es que el modelo es el mismo.

La mayoría de los hastiales han sido reconstruidos, algunos ampliados, en muy pocos se han retranqueado dejando vista la esquina original. (Lloreda de Cayon).

El hecho de tener huecos en alguno de los hastiales, indica que la vivienda era exenta por ese lado. Es corriente encontrar Casas Bajas que forman parte de un grupo de casas en hilera y suele ocurrir que es la que se encuentra en uno de los extremos, como en el barrio de la Hedesa de Quijano, y en el hastial libre tiene huecos que indican su antigüedad.

El trabajo de catalogación de estas Casas Bajas en Cantabria, como he dicho al principio de este escrito no ha hecho más que empezar. Habría que peinar toda la región y llegar a los lugares más escondidos para localizar el máximo posible de edificios de esta tipología.

La relación de arquitectos/as que hemos trabajado en la confección de este catalogo es la siguiente.

Ubieta Torres, Pedro………………………. .colegiado nº 0762

Córdoba San Emeterio, Cesar……………. colegiado nº 3085

Flor Morales, Pablo…………………………. colegiado nº 1127

Sazatornil Pinedo, Javier. …………………. colegiado nº 3256

Sebastián Delgado, Francisco. ……………colegiado nº 2397

Amallo Villalvilla, Manuel E………………. colegiado nº 0510

Fernández Fernández, Blanca. …………. .colegiado nº 0664

Angulo Ruiz, María. ………………………… colegiado nº 1550

Annibal González de Riancho Mariñas… colegiado nº 2510

BIBLIOGRAFIA:

Eduardo Ruiz de la Riva, Casa y Aldea en Cantabria, 1991.

J.Caro Baroja, Los pueblos del Norte de la Península Ibérica. Madrid 1943

Vicente Lamperez y Romea. Arquitectura civil Española de los siglos I al XVIII, T I Arquitectura privada, Madrid 1922.

CASADO SOTO, José Luis. “Notas sobre la evolución de la articulación funcional de la vivienda rústica en la rasa litoral de Cantabria durante la Edad Moderna”. En AAVV.  Arquitectura popular en España, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1987, pp. 229-240.

ARAMBURU-ZABALA, Miguel: Casonas. Casas, torres y Palacios en Cantabria. Tomo I. Fundación Marcelino Botín. Santander, 2001.