Iglesia de la Bien Aparecida

EDIFICACIÓN RELIGIOSA

c) Alto de los Leones 2

Gabriel de la Torriente Rivas

Obispado de Santander/1956

Mercedes Cobo Sánchez

Este conjunto parroquial se encuentra situado entre la calle Vargas y la calle Alta, con entrada por la Calle Alto de los Leones que las comunica. Se trata de un solar en ladera, lo que obligó a disponer la iglesia sobre un zócalo de planta baja, elevada sobre la rasante de la calle Vargas, con la particularidad que por debajo de la planta de la iglesia hay locales comerciales.

Cuando se construye esta iglesia, el solar se encontraba mucho más apartado del centro de la ciudad de lo que está ahora, en una zona que en los años cuarenta había experimentado un fuerte crecimiento de población. Sin referencias próximas, el arquitecto Gabriel de la Torriente proyecta un espacio religioso prescindiendo de sus alrededores, optando por una arquitectura moderna, donde la simplicidad y la funcionalidad rigen su diseño, entendiéndose como una vuelta a las fuentes primitivas de la vida religiosa.

Aprovecha las ventajas que ofrecen los nuevos materiales y sistemas constructivos, no solo en lo técnico sino también en lo económico, tal y como lo deja reflejado en la memoria del proyecto.

Esta iglesia parroquial es el primer edificio religioso de Santander que rompe con la tradición de iglesias historicistas. Para alejarla de adjetivos que se asociaban a este nuevo estilo arquitectónico, como frío o esterilizado, se recurre a la buena artesanía de los oficios, con una clara intención expresiva en la estructura y en la combinación de materiales, y al empleo de otras artes, como mosaicos y escultura, que participa ya de la plástica moderna.

La iglesia se coloca en un eje perpendicular a la calle Vargas, buscando la mayor expresividad dentro de la urbanización, accediéndose a través de un atrio cubierto. La torre se sitúa en un extremo, a modo de campanil. La planta de la iglesia mantiene los esquemas tradicionales. Se trata de una planta basilical de tres naves, la central con mayor altura, con crucero y ábside de planta trapezoidal. Sin embargo en el interior se suprime cualquier formalismo historicista, sin adornos superficiales. Su estructura de pórticos transversales de hormigón armado se dejan vistos en el interior, a modo de esqueleto, con pilares de sección variable para una mayor esbeltez. El arquitecto coloca en los huecos unos prefabricados de hormigón a modo de vidrieras, de geometrías abstractas, que proporcionan una luminosidad matizada. El muro del presbiterio se destaca con un chapado de paneles de madera donde aparece el Cristo y la Virgen de la Bien Aparecida, patrona de la región.

Sin embargo, en 1992 se promueve una reforma de la iglesia financiada con la venta de parte del solar, donde se enmascaran pilastras, entablamentos e incluso la torre campanario, con los lenguajes historicistas de los que se huyó en su origen.

19/03/2018

43.458492,-3.824476

Alonso Ortiz, Luis Alberto (2005) «Arquitectura religiosa en Cantabria. 1956-1970 cambio litúrgico y Modernidad», Curso de doctorado, Universidad Politécnica de Madrid.

Archivo municipal de Santander_ Legajo I-56, nº5

Viviendas de los maestros

RESIDENCIAL VIV. COLECTIVA

Avda. de Valdecilla 27

Fernando Cuerno Cabrero

Cooperativa Montemar (Manuel Pérez García)/1979

Mercedes Cobo Sánchez

 

La Cooperativa Montemar promovió la construcción de 170 viviendas y garajes para sus miembros, casi todos profesores estatales de E.G.B., en un solar propiedad de la «Unión Cervecera Española», con un programa preestablecido que requería viviendas de distintas superficies y distintos programas, dejando a criterio del proyectista la decisión del número de plantas a edificar.

El arquitecto encargado, Fernando Cuerno Cabrero, decide entonces proyectar cinco bloques de once plantas sobre rasante y tres bajo rasante, lo cual le permite liberar de edificación grandes zonas de solar. Un valor a destacar en este proyecto es la urbanización. Aparecen zonas ajardinadas y espacios reservados para personas de edad y un amplio uso del solar para juegos infantiles.

Los cinco bloques están agrupados a su vez en tres volúmenes, elevados mediante «pilotis» sobre un zócalo a dos niveles orientado al sur, organizados en torno a un gran espacio central que se convierte en el principal lugar de relación de los vecinos.

Desde la cooperativa se consideraba imprescindible la construcción de sótanos con garajes individuales y trasteros en conexión con los mismos, por lo que el arquitecto proyecta las tres plantas de sótano uniendo a todos los bloques y manifestándose exteriormente en el zócalo del conjunto. Se accede a ellos a través de una calle interior privada con acceso desde el lado Norte de la parcela, disponiendo de iluminación natural a través de grandes luceras que además poseen un valor plástico y geométrico a destacar en la urbanización.

Todos los bloques son distintos en planta y alzado, con cuatro viviendas por plantas, tres y dos. Además se desarrollan cuatro tipos de viviendas que van desde las mayores de 150m2, con cinco dormitorios, hasta las más pequeñas, de 105m2 con tres dormitorios. Toda esta variedad da como resultado un potente conjunto de volúmenes de gran riqueza plástica y vibración, con un gran juego de entrantes y salientes en fachada, que buscan la posición de mejor asoleamiento y un mayor perímetro para apertura de huecos.

Las fachadas son de paneles prefabricados de hormigón, en las que destaca el color de las carpinterías de madera y las masas vegetales de las jardineras.

15/03/2018

43.454690,-3.831752

Archivo municipal de Santander_ Legajos 2454, 2455 y 2456

Edificio Capitol

RESIDENCIAL VIV. COLECTIVA

c) San Fernando 50-52

Ángel Hernández Morales

D. Florencio Gómez Cuétara/1959

Mercedes Cobo Sánchez

 

Este edificio de 41 viviendas y locales comerciales, construido en 1958, se encuentra ubicado en la intersección de la calle San Fernando y la calle Alonso. Posee una altura de 8 plantas más planta baja, entreplanta, un ático enrasado en fachada y un segundo ático retranqueado una crujía. En planta, realmente se trata de dos sub-bloques independientes, cada uno con dos viviendas longitudinales norte-sur, articuladas en torno a un patio central de 5x5m, zona donde también se sitúa el núcleo de comunicaciones. Son viviendas amplias, de cuatro y cinco dormitorios, dedicándose uno de ellos al servicio. En la distribución de la planta se acerca esta zona de servicio al comedor, independizando el salón, y alejando lo más posible la zona de dormitorios.

Para entender la planta baja y entreplanta, tanto en su fachada como en su distribución, debemos conocer que en este edificio se albergó una sala cinematográfica, el magnífico cine Capitol, con un aforo de 1300 personas distribuidas entre el patio de butacas y el graderío. Esta sala constituyó una pieza cultural clave de la vida santanderina y que estuvo funcionando desde 1963 hasta el año 2002, superando en 1978 un incendio que lo arrasó completamente.

Este proyecto realmente es una modificación de un proyecto previo que D. Ángel Hernández Morales redactó en 1956. En el primer proyecto el bloque albergaba 40 viviendas y locales comerciales, tenía una altura menos y no existía la sala cinematográfica. Enseguida surgieron dificultades en la cimentación, lo cual motivó un fuerte retraso en las obras y un encarecimiento del edificio. Buscando una compensación económica, se volvió a encargar al arquitecto la redacción de un segundo y definitivo proyecto, con una planta más y que incluyera una sala cinematográfica en la parte norte del solar que había quedado libre, con la condición de que se pudiera acceder desde ambas calles.

La aparición del cine llevó a una reordenación de espacios. En primer lugar, los vestíbulos principales ocuparon parte de la planta baja y del entresuelo, con lo cual, las cuatro viviendas que en el primer proyecto se situaban en el entresuelo, fueron desplazadas a una planta superior.

En cuanto a la composición de fachadas, la principal de la calle San Fernando no presenta prácticamente variación, a excepción de que la entrada del cine ocupaba las dos alturas de planta baja y entreplanta, para destacar su presencia. Posee grandes y continuas terrazas protegidas de la lluvia con paramentos acristalados en su lateral oeste. Sin embargo, la fachada oeste sí varía respecto al primer proyecto. Para mejorar dicha orientación, el arquitecto utiliza giros de fachada al sur en cada hueco, con lo que consigue: proteger a las ventanas de las lluvias, mejores vistas hacia la calle San Fernando, y una mayor luminosidad. Esta solución supone un enriquecimiento formal y técnico indudable con respecto al proyecto original.

15/03/2018

43.459648,-3.823116

Archivo municipal de Santander_ Legajo 2732 Nº 93

https://escenasdesantander.blogspot.com.es

www.eldiariomontanes.es/culturas

Vivienda director Nestlé

RESIDENCIAL UNIFAMILIAR

DS PENILLA-DISEM 195 Polígono 2 Parcela 66 SAN ANTONIO

Ricardo Lorenzo García

Sociedad NESTLE A.E.P.A./1961

Mercedes Cobo Sánchez

Esta vivienda unifamiliar fue construida para el director de la fábrica N.E.S.T.L.E. ubicada en La Penilla. Fue encargada al arquitecto Ricardo Lorenzo García, en una parcela próxima a la propia fábrica, destacando en la ladera de un monte cercano con orientación oeste.

Desde la propiedad fue impuesta la necesidad de que la vivienda se desarrollase principalmente en una planta elevada sobre el nivel del suelo, proporcionándose mayores vistas sobre la ladera y una mayor presencia desde la carretera de acceso. En la memoria del proyecto, Ricardo Lorenzo deja constancia de que el desarrollo de la vivienda en dos plantas es una imposición, cuya consecuencia directa es que no haya podido lograrse una perfecta adaptación al terreno, ya que la construcción del edificio obliga a excavaciones y desmontes que con otro punto de partida podían haber sido reducidas considerablemente.

La vivienda es resuelta al fin con gran maestría, desde un vocabulario racionalista, con cubierta plana, espacios diáfanos, cuidada modulación y composición de fachadas, con huecos de suelo a techo, y uso de materiales pétreos de fachada en paramentos interiores.

Los necesarios muros de contención del terreno, de mampostería concertada en forma de «lajas», definen la carretera de acceso, los límites de la parcela y la propia casa, a la que entran formando parte de sus cerramientos. Se diría que la planta superior, que contiene el grueso del programa, descansa sobre este basamento pétreo.

Además de este dominio de materiales, la vivienda se estructura como dos volúmenes o cubos adosados, pero con un ligero desplazamiento de uno respecto del otro. Es en este punto central donde tiene lugar el acceso, quedando el volumen norte destinado a garaje, escalera, instalaciones y bodega, y el volumen sur a dos dormitorios con zona de juego y aseo, con una superficie aproximada de 160m2.

La planta superior es algo mayor, de 230m2, quedando ya los dos cubos perfectamente definidos. El volumen norte alberga la sala de estar, comedor, cocina, oficio, biblioteca y escalera, quedando el volumen sur destinado a la zona de dormitorios y baños.

En esta vivienda se observa el gran dominio del arquitecto en el diálogo que mantiene el exterior con el interior. Se percibe en pequeños detalles como el pequeño patio ajardinado que acompaña a la escalera en la planta de acceso, o en la solana que aparece en la fachada principal a la que se accede desde los dormitorios. Pero donde ese diálogo se hace mayor es en el acceso a la vivienda, que se produce en el desplazamiento de los volúmenes y más retranqueada aún. Este juego compositivo es realzado con la prolongación del pavimento exterior hacia gran parte del interior de la casa, o con el entrante que aparece en su fachada trasera. Por último, destaca la disposición de la terraza que acompaña al salón y al comedor, con fachadas acristaladas de suelo a techo desde el interior, pero cerrando su visión hacia la fachada principal, con un muro exterior ciego, prolongación de la fachada oeste y que define claramente el volumen norte.

23/03/2018

43.319678,-3.888744

Abascal-Teira, E. y Santamaría Muñoz, P.J. (1997), «La casa en Cantabria 1920-1995», Santander, Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria, pg. 120.

Archivo Ricardo Lorenzo, Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria

Iglesia Seminario Menor de San Luis

EDIFICACIÓN DOCENTE

DS Argomilla-Disem 168 Polígono 8 Parcela 123, La Puente_39626 Santa María de Cayón

José Manuel Bringas Vega

Obispado de Santander/1960

Mercedes Cobo Sánchez

Cuando el Obispado se está planteando aumentar la capacidad del seminario de Corbán, aparece la donación de una magnífica parcela de 35.0000 m2 en Argomilla de Cayón. Se encarga el proyecto del colegio Seminario menor al arquitecto José Manuel Bringas, el cual propone un espacio religioso en el nuevo seminario radicalmente diferente a los diseñados por él hasta entonces, con un lenguaje y repertorio formal y moderno.

El seminario menor dispone de pabellones de cocinas, aulas, aseos, residencia de estudiantes, de profesores… y por supuesto una iglesia. El conjunto se articula en torno a un pabellón central, de eje norte-sur, al que se van adosando el resto de pabellones, independientes en uso, en forma de espina de pez, con corredores cubiertos en planta baja.

El volumen central se destina a residencia de estudiantes y muestra desde la entrada una gran potencia y presencia. Tiene 12m de anchura y 100m de longitud, con 6 plantas de altura. Sus testeros son ciegos revocados y en sus fachadas se hace visible su estructura de hormigón armado, que la ordena a modo de retícula, con paños llenos, de ladrillo rojizo, y paños vacíos, acristalados.

En el centro de su fachada oeste (acceso principal), se adosa directamente el volumen de la iglesia, situándose en una planta inferior los comedores y otros usos comunes. La pieza de la iglesia tiene un gran protagonismo en el conjunto, con empleo de nuevas formas y destacando por su color blanco. Todos los pabellones poseen cubiertas de faldones inclinados de teja, a excepción de la iglesia, de la nave abovedada. Los muros de fachada se escalonan, recordándonos la iluminación indirecta de la capilla de «Las Aquinas» en Madrid (obra de García Paredes y de la Hoz de 1954), aunque esta vez el acristalamiento se prolonga también en la esquina, con lo que la iluminación pasa a ser directa a la nave.

Destaca también el presbiterio al exterior con un volumen algo más alto que el resto de la iglesia. Su fachada exterior, algo curvada, recibe una luz indirecta que proviene de dos esbeltas vidrieras laterales no visibles por los fieles. Por último, su cubierta es un plano inclinado. Los paramentos interiores están revocados, y el techo de la nave se traza con una bóveda rebajada terminada en madera. Se observan influencias de Fisac en las entradas de luz lateral del presbiterio y el cierre exterior curvado a la iglesia de Arcas Reales de Valladolid (1952), declarada B.I.C. en 2011.

En 1975 las instalaciones dejaron de utilizarse, siendo trasladados los seminaristas al seminario de Corbán. Hoy en día se encuentra totalmente abandonado y en un lamentable estado de conservación, con sus paredes llenas de grafiti y de marcas de partidas de paintball.

23/03/2018

43.307161,-3.893696

Alonso Ortiz, Luis Alberto (2005) «Arquitectura religiosa en Cantabria. 1956-1970 cambio litúrgico y Modernidad», Curso de doctorado, Universidad Politécnica de Madrid.

Conjunto Parroquial de San José

EDIFICACIÓN RELIGIOSA

c) Eusebio Gómez 17

Emilio Mª de la Torriente Castro

D. Eusebio Gómez y Dª Justina Berdia López/1963

Mercedes Cobo Sánchez

 

El aumento de población en los años sesenta, hace necesaria la construcción de una iglesia en esta comarca, que se sitúa en Sarón, junto a la carretera de Villacarriedo, desde la que se accede.

Se encarga al arquitecto Emilio Mª de la Torriente el proyecto de un conjunto parroquial, formado por la iglesia propiamente dicha, un recinto de catequesis o sala de actos, la vivienda del párroco y el recinto externo procesional. El proyecto tiene una gran singularidad en sus formas, por lo que el arquitecto tuvo que defenderlo, inaugurándose finalmente en 1966.

En el conjunto destaca la esbelta torre de hormigón armado, situada al norte y adelantada respecto de la iglesia. Está formada por seis pilares entrelazados con vigas en una composición helicoidal hasta el cuerpo hexagonal de troneras, de cuyos vértices nacen muros radiales en un diseño que recuerda la torre de la iglesia de las Tres Cruces en Imatra, de Alvar Aalto (1955-1958).

Un atrio constituye el elemento de unión de todo el conjunto parroquial, enlazando el campanil exento con el acceso a la iglesia, prolongándose al sur hasta el salón de actos o catequesis, y después, mediante un voladizo, hasta la vivienda del párroco. La sala de catequesis tiene forma de concha y está enlazada, tanto interior como exteriormente, con las dependencias y oficinas parroquiales y la vivienda del párroco.

La iglesia es, lógicamente, el elemento más importante. Tal y como lo describe el propio arquitecto en la memoria del proyecto: «la iglesia tiene forma de campana». La zona de agarre sería el presbiterio y el filo la zona de acceso. Ya en el interior de la iglesia, se sitúa el baptisterio a la derecha y una pequeña capilla a la izquierda. El acceso está situado en el eje central, con bancadas a ambos lados, colocándose el púlpito a la izquierda y confesionarios y coro, en planta alta, a la derecha.

La volumetría de la forma en planta de campana, al exterior, se delimita con dos esbeltos muros curvos de ladrillo, de perfil ascendente, que le confieren un gran protagonismo. Entre los dos muros, una cubierta en cascada permite el paso de la luz a la nave por dos fajas de vidrieras de colores, y desciende hasta la fachada curva y acristalada del acceso. Sin embargo, en su interior descubrimos que los muros no son estructurales. Poseen una única función de cerramiento, perforándose interiormente e incluso desapareciendo. En el interior destaca una potente estructura porticada de hormigón dispuesta en una malla ortogonal que soporta la cubierta. El techo va ascendiendo hasta el altar, la parte más importante de la iglesia, donde destaca por su gran altura interior y por una luz cenital que el arquitecto describe como «dramática».

23/03/2018

43.322702,-3.852593

Alonso Ortiz, Luis Alberto (2005) «Arquitectura religiosa en Cantabria. 1956-1970 cambio litúrgico y Modernidad», Curso de doctorado, Universidad Politécnica de Madrid.

Archivo del C.O.A.CAN.

Estación Marítima de Santander

EDIFICACIÓN HOTELERA O TURÍSTICA

Muelle de Calderón

 

La importancia y crecimiento de la ciudad de Santander no se explicarían sin su puerto. La relación unívoca entre ambos, ha provocado que el puerto y sus instalaciones navieras o comerciales siempre hayan ocupado lugares importantes en el frente urbano de la Bahía. Siendo así, en una ubicación privilegiada, próxima a la del barco Machichaco cuando explosionó o a la de la antigua Estación de la Costa, Ricardo Lorenzo construyó en 1971 la Estación Marítima. Su particular ubicación y el objeto de su función, sumados a su singularidad formal y calidad arquitectónica, hacen que la Estación Marítima sea uno de los edificios más reconocibles de Santander

El edificio constituye uno de los mejores ejemplos de expresionismo plástico del arquitecto. Tanto en ésta como en otras obras que pertenecen a la misma etapa de su trayectoria profesional, el ladrillo, por su nobleza, capacidad plástica, e identificación con un mayor realismo constructivo, reemplaza al gres blanco y al gresite utilizados sobre las geometrías funcionales y abstractas de su etapa anterior, más racionalista y vinculada al Movimiento Moderno

Formalmente y con fuertes cargas simbólicas, destacan el despliegue de superficies curvas que recuerdan a las olas del mar, o los detalles escultóricos y guiños al mundo naval como el mástil de señales. Aunque el edificio lo componen formas y volúmenes de geometrías muy diversas, el conjunto es compacto y equilibrado

Es significativa la organización espacial y funcional del edificio, con una planta organicista continua, fluida y abierta a la ciudad. El edificio invita a recorrer sus interiores y a dejarse deslizar entre sus curvas y contracurvas. Lo mismo ocurre con la cubierta, que siendo un lugar excepcional por sus vistas a la Bahía, es transitable, abierta y accesible mediante un sistema de rampas curvas laterales

Además de las ya comentadas referencias expresionistas y organicistas, en el edificio hay una clara influencia de la arquitectura japonesa: la importancia del espacio interior contenido, la composición asimétrica de la planta, la relación exterior-interior con la consiguiente disolución del límite, la forma de enmarcar realidades exteriores haciéndolas formar parte de la propia composición, el equilibrio o la diafanidad

La obra original ha sufrido ciertas reparaciones, modificaciones, y ampliaciones, que aunque han variado su imagen al sur o su distribución interior y acabados, no han modificado su esencia, gracias seguramente a su singularidad que es resultado de un fuerte carácter expresionista.

18/06/2019

La estación marítima del puerto de Santander, proyectada por Ricardo Lorenzo García en el año 1971, es uno de sus mejores ejemplos de expresionismo plástico junto al edificio de viviendas situado en la playa de Brazomar de Castro Urdiales y al conocido como «Edificio Noray» situado frente al colegio de los Padres Agustinos de Santander. En estas obras el ladrillo, por su nobleza e identificación con un realismo constructivo, reemplaza al gres blanco y al gresite, utilizados sobre las geometrías funcionales y abstractas de su etapa anterior más racionalista y vinculada al movimiento moderno.

Formalmente destaca el despliegue de superficies curvas que recuerdan a las olas del mar, combinadas con elementos prismáticos, detalles escultóricos y guiños al mundo naval como el mástil de señales. Es significativa la organización espacial y funcional del edificio, con una planta baja abierta a la ciudad y una cubierta transitable, accesible mediante un sistema de rampas curvas, que se convierte en una plataforma excepcional por sus vistas sobre la bahía.

La pasarela de acceso a las embarcaciones es un anexo ligero que contrasta con el resto del conjunto ya que está realizado con una estructura de acero y un cerramiento metálico y de vidrio.

En el año 2000 se reforma la zona de oficinas y en el 2003 se rehabilita el edificio en su conjunto. La intervención, fiel al diseño original, permitió ampliar los espacios comunes, mejorar la accesibilidad y sustituir los acabados deteriorados con piedra de Muñorrodero, madera de haya, acero inoxidable y mármol travertino. Se cambiaron de uso los volúmenes cilíndricos de acceso y se intervino en la pasarela de acceso a las embarcaciones al mismo tiempo que en el aparcamiento y en el paseo ajardinado. En el año 2016 se vuelve a intervenir en las fachadas y en las cubiertas para realizar labores de reparación y mantenimiento.

Edificio singular por su ubicación en el muelle de Calderón, su funcionalidad como instalación que une Santander con las ciudades de Plymouth, Portsmouth y Poole en el Reino Unido y una gran calidad arquitectónica hacen de la Estación Marítima uno de los edificios más reconocibles de la ciudad de Santander.

19/03/2018

43.459118,-3.806380
PLANO redibujado

Se encuentra recogido en el Registro de Arquitectura Marítima de Cantabria realizado por el Colegio Oficial de Arquitectos de CAntabria (COACAN).

En él se señalan las siguientes medidas de protección:especial protección de la imagen original ante las obras del Centro Botín, de reforma general del puerto y de sus espacios e instalaciones. No se proponen actuaciones importante de mejora del edificio, excepto las de mantenimiento, pero sí la eliminación o adaptación de los nuevos elementos añadidos inadecuados: cabinas de control, mecanismos, cierres, señalética, urbanización, etc.

 

VV.AA. (1996) «Guía de Arquitectura de Santander. 100 edificios mirando al sur en una bahía del Norte», Santander, Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria, pg. 103

Porras, Fernando y Soriano, Federico (1990). » Ricardo Lorenzo 1927-89″. Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria, Cantabria, Circus, pg. 82 a 84.

VV.AA. (2012)»Registro de Arquitectura Marítima de Cantabria», Santander, Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria

Viviendas Avda. Maura

RESIDENCIAL VIV. COLECTIVA

Avda. de Maura 26

 

 

18/06/2019

 

Este bloque de cuarenta viviendas, seguramente de las obras más representativas del arquitecto Luis Gonzalo Carrión Hernández en la región y cuyo proyecto data del año 1969, se encuentra en la Avenida de Maura de Santander en un entorno residencial donde los bloques de vivienda colectiva son la tónica dominante.

A diferencia de este entorno residencial donde la arquitectura utilizada suele ser más ecléctica, este edificio de líneas puras y geometría en planta quebrada formada a base de desplazar cada una de las unidades de vivienda con la intención de maximizar la superficie de fachada, llama especialmente la atención.

La presencia de las grandes y continuas jardineras da al edificio, en la fachada sur, un especial carácter a base de superponer estratos horizontales y provocando un interesante juego de luces y sombras. En contraste, en la fachada norte esta composición se pierde a favor de elementos entrantes y salientes de composición principalmente vertical.

La planta tipo se compone de ocho apartamentos de diversos tamaños, de planta rectangular, agrupados a través de tres núcleos verticales de hormigón y gran presencia formal en el exterior. Esta configuración se hace de tal manera que no es necesario la utilización de patios interiores. Destaca, por otro lado, la gran superficie acristalada de la que disponen los salones de las viviendas, los corredores de la planta baja que dan acceso a los diferentes núcleos de comunicación desde el acceso al edificio y la rampa circular de acceso para vehículos que permite, ocupando poco espacio en planta, salvar el desnivel existente.

19/03/2018

43.470680,-3.783915
PLANO REDIBUJADO:

Fernández-Abascal Teira, Muruzábal Sitges, Ausúcua García, Venegas Pérez, Villamor Cantera(2012) «Registro de Arquitectura Moderna en Cantabria 1. La vivienda colectiva», Santander, Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria

Viviendas «Los Químicos»

RESIDENCIAL VIV. COLECTIVA

Avda. de los Infantes 13A

 

 

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18/06/2019

Las conocidas como «viviendas de los químicos», seguramente la obra más representativa del arquitecto Fernando Obregón Ansorena en la región y cuyo proyecto data del año 1971, se encuentran en la Avenida de los Infantes de Santander en un entorno residencial donde los bloques de vivienda colectiva es la tónica dominante.

El bloque de catorce viviendas, estructura de hormigón, jardineras de hormigón prefabricado y cerramientos de ladrillo como la mayor parte de su obra, se implanta en una parcela bastante regular y con pendiente transversal hacia la calle de acceso de tal forma que la entrada a la planta de garajes se realiza de forma natural y prácticamente a cota. Para acceder a la planta donde se encuentra el portal hay que subir un pequeño tramo de escaleras recientemente reparadas.

Como invariante que es en la trayectoria de Fernando Obregón, lo más sobresaliente del edificio es el atractivo juego de luces y sombras que se forman en las fachadas, tanto en los balcones con las jardineras de hormigón como en el remate de cornisa sobredimensionado, y su contraste con los tonos marrones del ladrillo de los paños ciegos. Por otro lado, no podían faltar tampoco otros invariantes como los miradores, en este caso situados en la fachada noroeste en la zona de las cocinas, o las chimeneas con remates de hormigón, potentes juegos geométricos y gran presencia en la composición del edificio.

Las viviendas, dos por planta con ascensor principal, ascensor de servicio y una escalera, se resuelven con gran precisión y acierto siguiendo un programa tradicional de cocina con dormitorio de servicio, salón-comedor, cuatro dormitorios, dos baños y un aseo. En las plantas se puede volver a observar la presencia que tienen las terrazas con sus jardineras y el juego de desplazamientos y retranqueos de la geometría.

43.470080,-3.787658
PLANO redibujado

VV.AA. (1996) «Guía de Arquitectura de Santander. 100 edificios mirando al sur en una bahía del Norte», Santander, Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria, pg. 169

Fernández-Abascal Teira, Eduardo, Muruzábal Sitges, Floren, Ausúcua, Pablo, Venegas Pérez, Miguel Ángel (2012) «Registro de Arquitectura Moderna en Cantabria 1. La vivienda colectiva», Santander, Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

EDIFICACIÓN RELIGIOSA

Barrio Helguera 144

José Pérez de Regules
Juan Manuel Pradillo

Diócesis de Santander /1967

Jorge Villamor Cantera

 

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, obra de los arquitectos José Pérez de Regules y Juan Manuel Pradillo y cuyo proyecto data del año 1967, se encuentra en la localidad de Helguera junto al campo de fútbol y la plaza que hace de núcleo social del barrio.

La primitiva capilla del pueblo, maltrecha tras ser incendiada durante la Guerra, fue definitivamente demolida hacia 1958 cuando José Pérez de Regules realiza el primer proyecto de la nueva iglesia y la cual se levantaría en el mismo solar con piedra como material principal. Los presupuestos que se manejaron hicieron inviable el proyecto y por decisión del entonces obispo, Monseñor Vicente Puchol Montís, se modificó la idea original para proyectar una iglesia de menor coste de construcción.

La planta de la iglesia es clara y sencilla, planteándose un espacio completamente diáfano al que se le adosa en uno de los laterales una pequeña capilla penitencial. La planta rectangular se cubre con dos faldones asimétricos con la cumbre perpendicular al eje del acceso-altar. De este modo, el faldón más largo cubre el espacio reservado a los fieles donde el techo asciende hacia el altar mientras que el faldón mas corto limita el espacio de presbiterio que se desarrolla en toda la anchura de la planta. Finalmente, en el lado opuesto a la capilla se le adosa una pequeña pieza con los espacios reservados a sacristía.

La luz en la nave entra por la parte alta de los muros, los cuales se han recortado de forma escalonada, mientras que en el presbiterio la luz es rasante proyectada por un ventanal rasgado en el lateral, bañando el muro de fondo.

Las estructuras metálicas y los cerramientos de ladrillo se manifiestan limpiamente, los aparejos del ladrillo enfatizan sutilmente los accidentes en el muro: huecos, remates, albardillas, etc. El resultado es de una sinceridad constructiva que cualifica con pocos recursos los espacios de la liturgia.

19/03/2018

43.348726,-4.098567

Alonso Ortiz, Luis Alberto (2005) «Arquitectura religiosa en Cantabria. 1956-1970 cambio litúrgico y Modernidad», Curso de doctorado, Universidad Politécnica de Madrid.