Edificio de Correos de Santander

EDIFICACIÓN ADMINISTRATIVA

Plaza de Alfonso XIII nº 2 DP 39002. Santander

Annibal Gonzalez de Riancho Gómez

Estado Español/1918

Annibal Gonzalez de Riancho Mariñas

EDIFICIO DE CORREOS EN SANTANDER

El edificio de Correos actualmente en la plaza de Alfonso XIII, tiene un precedente que se encontraba en la plaza del Príncipe, en los bajos del Palacio Episcopal que allí existía.

El nuevo edificio de Correos de Santander se construye en 1918 según los planos de los arquitectos Secundino Zuazo y Eugenio Fernández Quintanilla, resultado de haber obtenido el primer premio del concurso nacional convocado en 1915.

Los arquitectos plantean un edificio contundente, exento, con una fachada principal centrada por dos torres laterales que mira al espacio abierto de la ciudad en la Plaza de Alfonso XIII.

En estos momentos, en los que se proyecta este edificio, el estilo es sin duda el concepto más discutido en la intelectualidad de la sociedad no solo española sino europea. Los arquitectos realizan una propuesta de estilo de arquitectura tradicional española, el llamado estilo Monterrey, se proponen continuar en la dirección indicada por Urioste y Velada en su proyecto de la Exposición Universal de Paris de 1900, en esta exposición el comité organizador había sugerido la conveniencia de representar en los pabellones los diferentes estilos nacionales. Así lo hicieron los arquitectos redactores del proyecto, el resultado tuvo mucho éxito y pabellón español fue muy alabado. Estilo que planteaba un regreso a la historia española y a la arquitectura tradicional frente a las corrientes modernistas. Esta propuesta fue defendida vehementemente por Leonardo Rucabado y Aníbal González en el Congreso de Arquitectos de San Sebastián de 1915. El primer edificio proyectado de acuerdo al «estilo Monterrey» fue el diseñado por Jerónimo de la Gándara en 1867 para el pabellón español de la Exposición Universal de París.

Así que este edificio de Correos, tuvo su implantación en 1918 y al cabo de 50 años necesita ampliarse, parece que las instalaciones se habían quedado pequeñas para la demanda exigida. Los arquitectos de la Dirección General de Correos, Luis Gamir Prieto, Carlos Sidro de la Puerta y Luis Carlos Ayuso del Valle, en el año 1969 redactan un proyecto de ampliación del edificio.

En el nuevo proyecto se respeta la estética exterior y el vestíbulo existente, qué es una de las piezas a destacar del proyecto de Zuazo y Quintanilla. Además de ampliar las secciones cartería, qué pasa de tener 116 metros cuadrados a 310, o de paquetería que se le asignan 444 m2, se mejoran las instalaciones de recepción muelles de carga y descarga, entre otros.

La fachada trasera que en principio daba a estrecha una calle, con la supresión del edificio de la plaza de la Asunción, pasó a ser una fachada urbana y ni más ni menos que la que se enfrenta a la ciudad y pasó de ser una trasera a una fachada urbana. Este cambio lo asumió perfectamente.

16/03/2022

43.461286, -3.806823

En el Plan General de Ordenación Urbana de Santander del Excmo. Ayuntamiento de Santander, figura en el Catalogado de elementos protegidos con NIVEL 1 de protección.


Casa del Duque de Almodovar del Rio

RESIDENCIAL UNIFAMILIAR

Paseo Juan Martínez Noriega 13. Comillas

Francisco Hernández Rubio

Duque Almodovar del Rio/1899

Ana María de la Lastra Valdor

Desde mediados del siglo XIX la Villa de Comillas sufre una importante transformación por la acción decisiva de la familia López Bru y de las familias vinculadas a ellos. Entre otras actuaciones, esta impronta se manifiesta en la construcción de edificios en el entorno de la Villa, como es el caso de la Casa del Duque de Almodóvar del Río, situada en una finca en lo alto de la colina de Moria, cerca de dos obras de Domenech: el Cementerio y el monumento al Marqués.

La presencia de esta destacada obra del arquitecto jerezano, señala los vínculos de las empresas navieras con los puertos del suroeste español como Cádiz y Sevilla.

La edificación destaca por su prominente situación sobre la cresta que domina la costa este de Comillas. Su volumen está determinado por el cruce a distinta altura de dos poderosos tejados de pizarra, donde la cubierta superior se realza con una fuerte inclinación de sus vertientes, cuya agudeza realza el cuerpo de fachada que se asoma transversalmente al borde de la ladera.

La casa, cuyo eclecticismo recrea elementos típicos de estilo inglés a la vez que insinúa decoraciones modernistas de carácter romántico y aire gotizante, que estuvieron de moda en todo Centroeuropa y que el arquitecto conocía perfectamente. En este sentido, la edificación se forma por la macla de diversos volúmenes dispuestos de manera sutilmente asimétrica, con una clara voluntad pintoresquista. Es característica la manera en que conviven y se funden en una misma arquitectura muy diversas tipologías y elementos arquitectónicos, como torres con cubierta a cuatro aguas, galerías a la manera de «bow-windows», aleros y adornos de carpintería en los testeros de cubierta acodalados con travesaños curvos, entrelazados de fábrica en los antepechos, chimeneas de ladrillo, balcones, terrazas y soportal. Una hábil composición es capaz de conformar un conjunto muy unitario y al mismo tiempo una diversidad de sus fachadas, e incorpora como característica muy singular el cruce de las diversas cubiertas que acompañan su diversidad volumétrica.

En su interior queda de manifiesto el estilo inglés como el mobiliario, la escalera referencia del sentido de confort que acompaña este tipo de cottage, chalet o casa de campo, dando idea de la manera pseudo-palaciega en que se incorpora la nueva burguesía empresarial a la vida en el medio campestre.

Esta casa y la metodología proyectual que desarrolla, es un evidente antecedente en la región de la forma de componer que posteriormente desarrollará Leonardo Rucabado y sus seguidores para constituir lo que será el estilo regionalista.

08/03/2022

43.387801, -4.291452

Edificio de viviendas en c/. Gomez Oreña 15

RESIDENCIAL VIV. COLECTIVA

C/. Gomez Oreña 15. Santander

Atilano Rodríguez Collado

1893

Ana María de la Lastra Valdor

En su libro de 1966 La arquitectura de la ciudad, Aldo Rossi planteó la ciudad como una creación de carácter colectivo en donde se enmarca la dialéctica entre el tejido urbano y el monumento. El edificio de viviendas que el arquitecto Atilano Rodríguez Collado proyectó en la esquina de las calles Gómez Oreña y Moctezuma – en realidad en la plaza de Cañadio, el histórico lugar rememorado por José María Pereda en su novela Sotileza -, es un excelente ejemplo en Santander de lo propuesto por Rossi, dado que actúa como parte del escenario urbano residencial que envuelve al monumento de la iglesia de Santa Lucía, obra de Antonio Zabaleta.

Pero esta interpretación de la estructura y composición urbana de la ciudad no debe ocultar la calidad del proyecto de Atilano Rodríguez. Arquitecto municipal de finales del siglo XIX, fue el responsable de importantes espacios urbanos que han ido conformando la ciudad, como la Alameda Primera, la plaza de Numancia o las primeras ordenaciones de El Sardinero, así como edificios que aún perduran como la casa-palacio de Juan Pombo o la casa Cortiguera.

El edificio que nos ocupa, es una composición casi cuadriculada que integra balcones, miradores y mansardas incrustadas en tejados de más o menos pendiente, pautadas mediante molduraciones horizontales, cornisillas que crean ritmos, pero prevaleciendo siempre la homogeneidad de los materiales empleados en unas y otras, creándose de este modo un cierto orden subyacente, a lo cual no deja contribuir el hecho de utilizar la sillería en el cuerpo bajo, prescripción normativa, y el sentido de planitud imperante en todas las fachadas, en las que, el margen de los acontecimientos puntuales de los voladizos, solo se agregan determinados temas decorativos, fundamentalmente en torno a los huecos y entradas.

La esquina está marcada mediante torrecilla en la última planta, miradores en el resto de las plantas de vivienda y en planta baja la apertura de un hueco.

08/03/2022

43.463712, -3.801738

Parque de Bomberos Voluntarios

OTROS/PARQUE DE BOMBEROS

Plaza de Numancia nº 6 Y 8. Santander

Valentín Ramón Lavín Casalís

Ayuntamiento de Santander/1897

Ana María de la Lastra Valdor

La tragedia que asoló la ciudad de Santander en 1893 con la explosión del carguero Cabo Machichaco motivó la decisión municipal de construir dos nuevos edificios para albergar en uno al Cuerpo de Bomberos en un edificio situado en la plaza del Río de la Pila y al Real Cuerpo de Bomberos Voluntarios en otro sito en la plaza de Numancia.

Ambos edificios fueron proyectados por el arquitecto municipal y director técnico de estos Cuerpos Valentín Ramón Lavín Casalís, quien también proyectó el monumento al desastre del Cabo Machichaco. Si bien el edificio de los bomberos municipales ya ha desaparecido, aún se conservan tanto el monumento como la sede de los Bomberos Voluntarios.

Arquitecto municipal en el tránsito entre los siglos XIX y XX, Lavín Casalís ha tenido gran influencia en el desarrollo urbano de la ciudad y es el autor de numerosos edificios que todavía perduran.

Es un edificio que estilísticamente no puede ser adscrito a ningún movimiento concreto, entrando dentro de un difuso eclecticismo, acorde al momento de su construcción. Sin embargo, su presencia tiene un peso muy concreto, ordena y remata compositivamente de una manera muy interesante la esquina de la calle San Luis con la Plaza de Numancia, donde se sitúa el acceso bajo un elegante arco de medio punto en curva.

Su ubicación recuerda, además, a una plaza que ya no existe, como tal, a un magnifico espacio urbano ya desaparecido entre el tráfico rodado y los accesos a los aparcamientos subterráneos.

Se concibe como un bloque en cuyo centro se destaca una «torre-vigía» que viene a simbolizar el carácter vigilante del cuerpo de bomberos. Se acerca a los graciosos palacetes «fin de siglo» que Lavín construía en el Sardinero, lo que deberían ser edificios seriamente comprometidos con la función municipal que representaban, con la salvedad del tratamiento de las puertas principales, el almohadillado de la planta baja y caprichoso remate de la torre. Este edificio acusa esta incoherencia entre contenido y continente que le resta protagonismo en el entramado urbano.

La colocación de este edificio en esquina permite que la recta fachada se doble por el eje de la torre en el segundo, incorporando la entrada principal a la misma esquina, lo que facilitaba notablemente las rápidas salidas de los coches.

Lo más destacado del edificio es el patio poligonal interior, con estructuras vistas de hierro, que servía de cobijo al material mecánico y de carga para los arriesgados ejercicios prácticos de los apagafuegos. Se cierra con una lucera de hierro de 14,50 metros de altura, que viene soportada por ocho pilares de sillería.

El programa incluye un anexo destinado a viviendas y ciertos servicios comunes, como es el de una biblioteca en el piso principal.

08/03/2022

43.461425, -3.817414

Jardines de Piquio

URBANISMO, ESPACIOS PÚBLICOS Y PAISAJISMO

Jardines de Piquio. Santander

Ramiro Sáinz Mesones Martínez

Ayuntamiento de Santander/1910

Ana María de la Lastra Valdor

Jardines de Piquío: recibieron ese nombre porque tienen la forma del pico de un barco que se «adentra» en el mar, refiriéndose a las vistas que ofrece el final del jardín.

La ordenación de estos jardines comienza en las primeras décadas del S. XX, coincidiendo con el esplendor y desarrollo de la «ciudad – balneario» de El Sardinero. Estos jardines sirven de zona de transición entre el trazado urbano, el paseo marítimo elevado y el mar.

Este extenso jardín – mirador se ha ido configurando sobre la alternancia natural de las laderas y promontorios que bordean la bahía, integrando los aterrazamientos ajardinados con sus miradores, pérgolas, senderos, caminos, glorietas, etc, y los accesos a las playas. Este espacio se adapta al trazado geométrico y formal de los jardines con la topografía del terreno.

Los jardines de El Sardinero y de Piquio, con su disposición de línea continua al borde del mar, van integrando armoniosamente su propia vegetación y la visión sucesiva de las playas y acantilados, creando una escala paisajística de alternancia dinámica entre líneas horizontales blancas (las playas) y verdes (los jardines y laderas), en un sugestivo contraste de entrantes y salientes.

Estos famosos jardines son el final perfecto para un paseo por el Sardinero, o disfrutar de las vistas a las playas desde uno de sus bancos. Bien conservados y mantenidos, aparte de para pasear, se utilizan para pequeños eventos artísticos.

08/03/2022

43.473989, -3.783844

Hospital de Valdecilla

EDIFICACIÓN SANITARIA

Avda. Valdecilla 25. Santander

Gonzalo Bringas Vega

Ramón Pelayo/1929

Ana María de la Lastra Valdor

Para la construcción del nuevo hospital, se convocó un concurso abierto, en 1919, siendo ganada por los arquitectos Francisco Urcola y Eloy Martinez del Valle con la colaboración de Deogracias Mariano Lastra, siendo otorgado el 2º premio al proyecto de Javier Gonzalez de Riancho.

Es en el verano de 1920, cuando se coloca la primera piedra con la presencia de los Reyes, comenzando realmente las obras en Octubre de 1921. La escasez de presupuesto disponible hizo que aún en 1926, apenas se estuviera realizado el movimiento de tierras y parte de la cimentación y es entonces cuando aparece la figura de D. Ramón Pelayo dispuesta a financiar la terminación de la obra. D. Ramón Pelayo, indiano montañés, que hizo su fortuna en tierras cubanas, asume personalmente la construcción del nuevo hospital y encarga a D. Gonzalo Bringas, arquitecto de la Diputación, la redacción de nuevo proyecto, tras la renuncia de Urcola y Martinez del Valle a la dirección de las obras el 15 de Noviembre de 1926.

El nuevo proyecto es aún más ambicioso. Es importante reseñar que el programa no solo se limitaba a suplir unas carencias asistenciales patentes en la asistencia médica provincial sino que el afán de hacer un hospital modélico llevó a introducir en dicho programa espacios dedicados a: sala de conferencias, biblioteca, laboratorios o escuelas de enfermeras, existiendo en su lado sur junto al pabellón central, instalaciones deportivas, (pista de tenis). Era por tanto en la práctica además, un centro de docencia e investigación. En junio de 1927, Bringas presenta el proyecto de ejecución del hospital.

Es un conjunto de pabellones bajos salpicados por tramos de jardín; hay palmeras y arbustos en los parterres que cercan la finca, y caminos de grava compactan la imagen del complejo.

Es en el diseño arquitectónico de los diferentes pabellones, donde Bringas consigue una imagen personal y única. Son evidentes las referencias al «estilo montañés» pero mixtificado y contenido como corresponde a una especialización funcional muy exigente.

La extrapolación del estilo montañés a un gran edificio público se hacía más patente en los pequeños pabellones que conservaban en su imagen exterior el carácter domestico de la casa montañesa.

La estudiada variedad de las fachadas, en función de su orientación, sirve para encajar las referencias estilísticas propias de la arquitectura de Bringas, no exentas de audacia como los magníficos vuelos de las terrazas sobre imponentes ménsulas de volutas y rodillos que alcanzan una sugerente modernidad por su depuración en el pabellón de enfermedades infecciosas.

Es en las fachadas Oeste de los pabellones que aún permanecen donde la variada seriación de terrazas y galerías, unas lisas y otras utilizando «bow Windows» referencia a la inglesa arquitectura del Palacio de la Magdalena, en contrapunto a la fachada Este donde solamente los alfeizares y los huecos de ventanas orlados superiormente constituyen toda su decoración.

Las tres plantas de que constaba cada pabellón se comunicaban verticalmente por medio de un núcleo de escaleras y ascensores. Debajo de la galería de circulación que comunicaba todos los pabellones se encontraba ocupando su misma superficie otra de servicios por donde se canalizaban las instalaciones, de modo que cualquier reparación no perturbará el normal desenvolvimiento de las funciones hospitalarias.

La claridad de ordenación se vio alterada ya en los años 60 con las destrucción de las dos primeras filas de pabellones y la construcción de las dos torres e incluso en nuestros días la parcela original ha seguido colmatándose, perdiendo se esencia de ciudad jardín hospitalaria.

Hoy, desgraciadamente, de la ejemplar obra apenas queda la tercera fila de pabellones y la iglesia en uso.

08/03/2022

43.455760, -3.829709

Cementerio de Comillas

EDIFICACIÓN RELIGIOSA

Paseo las Paserucas, 25. Comillas

Luis Domenech y Montaner

Antonio Lopez/1895

Ana María de la Lastra Valdor

A finales del siglo XIX era necesario ampliar el cementerio de la villa que estaba situado en un lugar estratégico frente al mar sobre un montículo no muy lejos del puerto, bordeando la antigua iglesia. Esta iglesia parroquial estaba abandonada ya en el siglo XVI tras la construcción del nuevo templo en el centro de la villa. La afluencia de difuntos oriundos del lugar, enriquecidos a la sombra de Antonio Lopez, iba tomando proporciones imprevistas. Pero sobre todo era necesario enterrar a Piélago – Joaquín de Piélago.

En el cementerio, Domenech, eleva el lugar a la categoría de monumento. Potencia escenográficamente la ruina, la profana abriendo dos arcos de medio punto para comunicar los nuevos espacios guardándola en el centro, y la realza situando en el contrafuerte más sólido que quedaba la monumental escultura del Angel Guardián de Llimona. El muro de cerramiento la asienta marcando un ritmo asimétrico que viene dado por la pendiente del sitio, ritmo que refuerza mediante contrafuertes rematados por pináculos y cruces. Con una mínima actuación logra un máximo de comunicación. Hoy diríamos que se trata de una obra «Minimalista» por el carácter reduccionista que tiene esta audaz intervención. En un deseo de expresar la sensación de lo eterno, la calma solemne y ambivalente del ángel posado como un pájaro, pero también de lo caduco a través de la constante presencia de la ruina – imagen romántica por excelencia – el arquitecto logra crear un escenario muy digno del «Walhalla».

En el interior, el propio Domenech construye el Panteón de la familia Pielago, en el que la lápida se desplaza sobre una ola retorcida por el latiguillo modernista, y donde la blancura mate del mármol refuerza el clarouscurismo de la escultura funeraria modernista y finisecular.

Las diferentes lecturas que se han realizado de este proyecto de reforma en un edificio preexistente, desde el tratamiento de la ruina con una actitud romántica, el diálogo con el paisaje excepcional, el simbolismo de la muerte, la relación entre escultura y arquitectura, etc, convierten esta obra de Lluis Doménech en un referente de modernidad, en un paradigma de las intervenciones arquitectónicas en construcciones históricas, incidiendo en su potencial para cualificar un lugar y su entorno natural. Valores entre otros que han merecido la declaración en 1983 de Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento.

08/03/2022

43.3880094, -4.291332

Caja de Ahorros y Monte de Piedad (CASYC)

RESIDENCIAL UNIFAMILIAR

C/ Tantín 25. Santander

Luis Domenech y Montaner

Monte de Piedad de Alfonso XIII y Caja de Ahorros de Santander/1905-1907

Alejandra Herrero Olavarri

Lluis Domenech y Montaner, considerado en su tiempo como representante en España de un estilo europeo y culto, comenzó su ejercicio en Cantabria de la mano de los marqueses de Comillas, para los cuales realizó varias obras de reforma en las propiedades de la familia. Es por ello que, Don Claudio, el segundo marqués, le encargó el diseño del edificio que materializara el legado de su padre para el Monte de Piedad, en Santander.

La obra arquitectónica de Domenech se vio marcada por un carácter racional-clásico, si bien siempre trató de aportar cierto carácter en el uso del estilo como parte intrínseca de sus diseños. Defendía el uso de las formas que brindaban las nuevas técnicas y experiencias, aportándoles la riqueza de los elementos ornamentales clásicos y de la naturaleza.

Siguiendo el estilo santanderino de Doménech, marcado por la lógica, el edificio muestra una gran solidez en su exterior debido al uso de la sillería de Escobedo y a la clara lectura de su estructura. Como elemento dominante, se alza la torre que remata la esquina achaflanada en la que se produce el acceso principal. Este elemento mantiene presente el legado arquitectónico renacentista español.

Si bien, como muestra en su texto «En busca de una arquitectura nacional», Doménech también buscaba la imagen de una arquitectura española basada de la suma de arquitecturas regionalistas. Por ello, en este edificio aparecen pequeños detalles que buscan definir una arquitectura regionalista montañesa, presentes en su estilo exterior. Así, hacen presencia elementos clasicistas y barrocos típicos de las casonas montañesas, de gran carga simbólica y ornamental, como esculturas, escudos heráldicos, frontones decorados, falsas zapatas, etc., sin perder nunca la nitidez del conjunto.

Cabe destacar también la marcada composición de las fachadas, resaltando especialmente los vanos rectangulares de la última planta, articulados mediante pilastras lisas con sutiles elementos ornamentales.

Así mismo, es de destacar el diseño interior del edificio, del cual Ramón Rodríguez Llera dice en su «Arquitectura Regionalista y de lo Pintoresco», y en base a una publicación de la «Semana veraniega» lo siguiente:

«[…] al alabar las virtudes del edificio, no sólo se sorprendía de lo moderno, elegante e higiénico de todo él, si no que leyó precauciones visionarias de un fenómeno que no tardará en producirse y alterar las tranquilas aguas del eclecticismo local, […]»

08/03/2022

43.4646, -3.8060

Iglesia Nuestra Señora de la Asunción

EDIFICACIÓN RELIGIOSA

C/ Ceferino Calderón, 3. Torrelavega

José Maria Basterra y Madariaga

Ceferino Calderón/1892-1901

Alejandra Herrero Olavarri

La Iglesia de Nuestra señora de la Asunción se construye en un momento en el que Torrelavega está comenzando a erigirse como núcleo mercantil en la comunidad. En este contexto, la «Junta para la construcción de la nueva Iglesia» justifica la necesidad de su construcción en base al creciente aumento de la población de la Villa, y la obsolescencia de los equipamientos con los que hasta entonces contaba.

Como redactor del proyecto, se elige a José María Basterra, gran referente de la arquitectura religiosa en Cantabria y otras comunidades. Para llevar a cabo la obra, que dio comienzo en febrero de 1892, la Junta instó «a todos, pero a los montañeses especialmente» a contribuir en la medida de lo posible en la financiación del templo. Gracias a las aportaciones de los vecinos, y a una generosa contribución de los Condes de Torreánaz, la iglesia fue concluida en el año 1901.

El edificio, de planta de cruz latina, se conforma como un gran volumen de piedra caliza, organizado en tres naves escalonadas y dos capillas, que se abren conformando el transepto y marcando así el segundo eje trasversal. Su cubierta, es de bóveda de crucería simple.

Su fachada principal refleja dicha estructura interior, mediante tres calles coincidentes con las naves. Las dos naves laterales, de menor tamaño, se conforman por dos cuerpos sencillos, abiertos por un rosetón en el superior y un pequeño óculo en el inferior. En cuanto a la calle central, la mayor de ellas, se compone de tres cuerpos. El cuerpo superior destaca por la presencia de un gran rosetón con vidrieras, en consonancia con los de las calles laterales, y enmarcado en un gran arco. El cuerpo intermedio, más discreto, se compone de una arcada ciega. Por último, el cuerpo inferior conforma el acceso al templo, a través de una triple arcada. En los tres cuerpos, destaca la utilización alterna de dovelas rojas y blancas en los arcos. Así mismo, esta fachada queda fuertemente marcada por la presencia de los arbotantes, y de los estribos en los que apoyan.

Sobre el brazo del crucero que constituye la sacristía, se eleva la torre de planta cuadrada. Esta se conforma por cuatro cuerpos y se remata mediante un chapitel que incluye cuatro pináculos en sus esquinas. Como detalle, para resaltar su presencia y su imagen urbana, se plantan las dos grandes palmeras que enmarcan la perspectiva de la torre desde la calle Consolación.

Esta torre de gran altura, que conforma el principal elemento de referencia del edificio, elevándose sobre el resto de los tejados de alrededor, resulta de la «Batalla de las torres» sostenida por Jesuitas y Obispado en Cantabria.

En cuanto al interior, las naves se separan mediante pilares redondos con semicolumnas adosadas, rematados en arcos escasamente apuntados.

08/03/2022

43.3519, -4.0474

Banco Mercantil

EDIFICACIÓN ADMINISTRATIVA

C/ Hernán Cortés 11. Santander

Casimiro Pérez de la Riva

1900

Alejandra Herrero Olavarri

El edificio sede del Banco Mercantil, diseñado por Casimiro Pérez de la Riva, destaca por el despliegue decorativo de sus fachadas. Esta condición se enmarca en el contexto de la reconstrucción de la zona afectada por la explosión del Machichaco, con la que se buscada recuperar el esplendor urbano anterior al suceso. Este proceso se vio fuertemente marcado por una progresiva barroquización de los exteriores, protagonizada por capiteles, torres en equina, galerías decoradas, voladizos y almohadillados.

Se trata de un bloque socialmente representativo que, sin embargo, queda limitado por su ubicación en un solar cuadrangular del primer ensanche, rodeado de bloques de viviendas. Para conseguir el efecto de distinción que requiere la edificación, Pérez de la Riva toma la decisión de retranquear el bloque para crear, en el espacio ganado, una plaza de acceso al edificio, que además aporte el espacio necesario para poder observar la fachada de manera correcta. Así mismo, destaca de los edificios del entorno gracias a las cuatro torretas en esquina y un amplio voladizo en la fachada principal, que lo elevan sobre el resto de los tejados.

Pero lo que le aporta el mayor toque de distinción es, sin lugar a duda, el programa ornamental de sus fachadas, de carácter manierista italiano, donde se concede una gran importancia a los detalles arquitectónicos. Destacan especialmente los contrastes de texturas, gracias a la combinación de voladizos, cornisas, huecos, molduras y adornos. Exaltado también por el relieve de la piedra artificial, su carácter ornamental continúa a través de las bandas de balcones, en los que se puede encontrar un amplio repertorio formado por cariátides, ménsulas, candelabros, flores, figuras humanas y animales, entre otros muchos elementos. El falso almohadillado de la piedra de sus muros le confiere un juego de claroscuros que refuerza el discurso decorativo.

Destaca también la contundencia con la que se alzan el tímpano de la fachada principal, la balaustrada de coronación y las cuatro torres que rematan las esquinas, coronadas por águilas de alas desplegadas.

En definitiva, toda esta exuberancia ornamental se podría describir como dice Ramón Rodríguez Llera en su libro «Arquitectura Regionalista y de lo Pintoresco en Santander»:

«Las cuatro fachadas exentas del sólido trapecio despliegan un abigarrado discurso decorativo, satisfacción cumplida de un arquitecto con exigentes afanes dibujísticos y enfebrecido por el anhelo del derroche y el exceso.»

En cuanto al interior del edificio, destaca la creación de una gran sala-vestíbulo que, mediante la utilización de estructuras ferrovítreas, genera un espacio de tránsito.

Si bien el edificio ha sufrido varias reformas a lo largo de los años (actualmente se está llevando a cabo la última hasta el momento), en las que se ha depurado su estilo recargado, aún hoy en día conserva su carácter excesivo y de riqueza.

08/03/2022

43.4627, -3.8038