Biblioteca y Archivo Municipal de Santander/Casa de Cultura

EDIFICACIÓN CULTURAL

Calle Gravina, 4 39001 Santander. Santander

Ángel Hernández Morales

Diputación Regional de Cantabria/1950

Eduardo Fdez.-Abascal Teira

 

En los años cincuenta, en la calle Gravina de Santander, en un singular lugar, rodeado de vecinos ilustres como el edificio del antiguo Museo de Bellas Artes, la Biblioteca de Marcelino Menéndez Pelayo, obras de Leonardo Rucabado, y de la menos monumental antigua Casa Museo de Don Marcelino, hoy sede de la Fundación Gerardo Diego, acompañado también de otros edificios residenciales decimonónicos, Ángel Hernández Morales construye la Casa de Cultura, más tarde biblioteca municipal y archivo, tal vez uno los edificios más interesantes de la arquitectura de la posguerra en la ciudad y en la región.

AHM proyecta el edificio, intencionada y delicadamente urbano, organizado en dos cuerpos diferenciados, que conforman una «L», adosándose al Museo y delimitando el jardín, definiendo un fondo/escénico donde aparecen como elementos exentos la Biblioteca y la Fundación. La Casa solo asoma a la calle directamente con su fachada más corta, delimitando el resto de la alineación a la calle con un zócalo/escalinata, que resuelve la diferencia de cotas entre la calle y el jardín elevado.

La distribución de los núcleos de comunicaciones y servicios y la solución estructural, con grandes luces, permite obtener unos espacios diáfanos en ambas alas, adecuados para resolver eficazmente los usos de archivo y salas de lectura.

La Casa tiene cuatro plantas, elevándose otra, a modo de torre en la articulación con el Museo. Prácticamente tiene solo dos fachadas, el fondo del jardín, que repiten a grandes rasgos la composición del Museo, con zócalo, cuerpo intermedio de doble altura y coronación, resueltas con un lenguaje más abstracto y un sugerente trabajo de la piedra caliza, con sillares de punta de diamante en el zócalo, elaboradas pilastras y piezas salientes en cornisa, valorado por la sutil incidencia de la luz. La piedra blanca contrasta con el zócalo de la calle de lajas de piedra rojiza. Las fachadas se ritman y ordenan con «las modernas pilastras» y la variada composición de huecos en altura: pequeños y escasos, salvo las puertas en planta baja, verticales y agrupadas con parteluces en las plantas primera y segunda y más tradicionales en la planta tercera. La torre, ligeramente retranqueada tiene una composición diferenciada. La fachada posterior responde con huecos ordenados, pareados a las soluciones funcionales. Las carpinterías iniciales, ejecutadas con finos perfiles de acero y aperturas proyectantes, introducían cierta vibración. Un edificio poco reconocido, pero de innegable intensidad, con un carácter casi atemporal.

Las fachadas están en buen estado, en la actualidad se está rehabilitando el ala del archivo.

19/02/2021

43.462786, -3.812510
Campus de la UIMP en Las Llamas
Casa Maurice Depasse